JESÚS J.  BARQUET

Este es un libro escrito en una isla.  La insula­ridad le asalta en su vocación de cielo abierto, en su ensoñación de espacios entrevistos, en su terror de tiempo atenazante.  Nadie mejor que un isleño para reconocer el agobio del tiempo, para ilusionarse en el horizonte siempre convidante.  Pero también, feliz paradoja, palpa como nadie, el insular habitante, la luz de sus perfiles, los paisaje de sus ojos, la humedad de sus contornos.  Barquet da fe en sus poemas de una realidad enriquecida entre el tacto reconocedor y la fundadora memoria que desconoce toda frontera.  

“Un último arsenal es la memoria”, dice el poeta, y a ella acude, feliz del sueño descubierto, exploración que el poe­ta desarrolla en las tres partes del libro: “I. Flor, Sol” revela la luz y el paisaje; como en un cuadro de Magritte, el hombre, sombra solitaria, añora su inocencia.  “II. Cuerpo que me abarcas”, descu­brimiento de una piel que busca su completez en la vidriosa pre­sencia del amor; tacto de otro cuerpo, soledad presentida.  “III. Lluvia, Mar”, humedad recobrada, identidad que ausculta el quebradi­zo elemento.  Exploración, tanteo; un rostro que se dibuja —¿el nuestro?, ¿el otro?— y se deshace va, inalcanzable siempre —¿o será la muerte?—; regreso a la humedad primera.  Este libro fue escrito íntegramente en Cuba entre 1971 y 1978.

                                                Pío Serrano, poeta y ensayista cubano

 En su utilización constante de opuestos, está el poeta moviéndose por un camino muy largo en el que “se cansa y se descansa”; en su intuición de la fugacidad de las cosas, de los seres e incluso de sí mismo —flores que sólo son de la memoria; él, que es él y otros que “fue siendo”, que “es sin haber estado” y “está sin haber sido—, Barquet se nos ofrece como un poeta eminentemente barroco, fiel al lenguaje cubano más auténtico, al verbo de su maestro José Lezama Lima, no para quien sino por quien, en una “cita” perdurable, escribe uno de los últimos poemas de este libro.

                                                Carlos Miguel Suárez Radillo, crítico cubano