JESUS  J.  BARQUET

 El poeta se detiene en aspectos meditativos, conceptuales, pero, desde mi perspectiva, se impone un yo sensual, que privilegia los sentidos, el eros, la vivencia. ... Entabla una batalla franca y equilibrada entre la piel y la hoja en blanco, entre el sexo y el texto como objetos del deseo.  Las manos se buscan, los cuerpos se presienten, se precipita el ritmo del verso en acordes de deseo, se yerguen los sexos, las virilidades se ven colmadas en el encuentro: el placer es estético, es un texto universal.

Nidia Vincent, crítica mexicana