Aurelia

 

En las postrimerías del siglo XX hay en nuestro universo escritural un advenimiento benévolo pleno de lenguaje a ras de Nuestra América y es que la dimensión cultural que se está alcanzando por vía literaria ha arribado en un tiempo coyuntural donde pululan doloridas imágenes de este nuestro mapa social trasudado en un vasto horizonte de voces comprometidas con su rescate.

 

La Colección Premio Nacional José Fuentes Mares apunta desde su inicio si no a enriquecer el panorama literario, sí a difundirlo con la legitimidad de la palabra de los que han recibido este ya multicitado reconocimiento. Jaime Labastida fue el pionero con su libro Ocupación de la Palabra - La Espiga Amotinada (1988) y éste el tercer título: Aurelia, donde Ricardo Aguilar Melantzón hace añicos la solemnidad con arrugas de un academicismo para rastrear la tipología citadina de estos nuestros seres que deambulan en un mundo debatido entre dos culturas, la norteamericana y la mexicana, y que la adjetivación reduce a la denominación de chicanos, mexicoamericanos o, en su caso, las grandes minorías.

 

Juan Holguín Rodríguez

 

 

A barlovento

 

No son frecuentes los casos como este de A barlovento, de Ricardo Aguilar Melantzón, en que un libro es, por su forma y contenido, muchos libros. A barlovento constituye, a la vez, entre otras cosas, una íntima novela fragmentada sobre la segunda edad de un padre de familia, un vivo testimonio sobre la condición no tanto chicana como fronteriza de su protagonista, un lúcido ensayo con fuertes soportes líricos y narrativos que indaga la llamada eterna condición humana, un duro alegato sociocultural que advierte sobre los avances y despojos de la modernidad, un detallado inventario antropológico que busca rescatar para el futuro las señas de identidad de una ciudad (Juárez) y un estilo de vida que se están perdiendo... 

 

Toda la varia obra anterior de creación y de investigación de Aguilar Melantzón confluye magistralmente en este texto, cuyo valor no menor es mostrarnos una faceta más del complejo sentimiento de exilio interior y exterior que viene marcando buena parte dela experiencia humana de fines del siglo XX.

 

Jesús J. Barquet

 

Cuento Chicano del Siglo XX

 

La literatura chicana se escribe en español y en inglés; también utiliza una serie de combinaciones de ambos, y a veces se vale de un lenguaje propio generado en el suroes­te de los Estados Unidos: un lenguaje sui generis que conjuga caló y slang y que genera neologismos propios.

 

El tema sin duda más importante de la literatura chi­cana es la historia del pueblo chicano. A partir de ahí, se desgaja en subtemas como la emigración, la inmigración y la repatriación, la discriminación y la opresión que viven los trabajadores —sean éstos campesinos o ur­banos—, el trauma de la urbanización de los desposeídos, la muerte física y espiritual de un pueblo de exiliados, la religión, la magia, la geografía, la femineidad, la homo­sexualidad, la política, el desencanto, el Movimiento Chicano y la configuración de una patria espiritual pro­pia denominada Aztlán, entre otros.

 

La producción dentro del género cuentístico sigue una ruta de desarrollo desde lo más tradicional, costumbrista y didáctico hasta lo experimental, pasando por varias etapas de cambio que, en este volumen, se incluyen como representativas de esa metamorfosis.

 

Ricardo Aguilar Melantzón

 

 

 

Glosario del Caló de Cd. JuArez

 

FOREWORD

 

It has been several years since those who study the various areas of language science, especially in this country, have manifested their efforts through the publication of a series of papers. As these works are presented to the public, we realize the value and excellence of the results of their efforts in the field of scientific linguistic research and we rejoiced in it.

 

Little by little, we understand that the function of a language spoken by an individual, a definite group, a region or a nation cannot be considered as a simple phenomenon of the human experience. We observe that in interpersonal communication it is often necessary to diminish particular expectations for we are dealing with a most intimate system of values. Such experience may suddenly be colored by emotional aspects, we are playing with the metaphors of our world view, we go mentally back and forth while we perceive and pronounce according to our mood.

 

Sometimes, we would like everybody to be able to understand our words and sounds, for there to be a perfect state which would insure us so that nothing would go wrong; so that there would be no misunderstandings and so that nothing would be lost. But within all this imperfection, the delicate beauty of meaning attempted always remains, even though it may not be as well perceived as the speaker would wish. Yes, one can play with words, but one can also be strictly scientific; it depends on what we are interested in at the moment, or in its usefulness throughout an entire career.

 

As there are taboos in some areas of human behavior, there are also those in language use. Popular speech, in general, can often be underestimated when what is said does not fit within the structure of our accepted values. Society creates taboos for word use or for the regions where such words are naturally employed. We can similarly observe that certain aspects or ways of speaking in Mexico’s northern border are scorned for personal or social reasons. Our purpose will be to patiently observe the evidence of linguistic reality in Cd. Juárez and in order to do so, Professor Ricardo Aguilar Melantzón has been able to compile a true lexical treasure which had not been systematized before.  Congratulations are in order at this presentation of the second edition of Glosario del Caló de Cd. JuArez,

 

Sergio D. Elizondo

 

 

Madreselvas en flor

 

Madreselvas en flor, primer libro de relatos de Ricardo Aguilar Melantzón, revela la rica y variada gama temática que representa la experiencia chicano-fronteriza a través de una estructura caótica y un lenguaje brillante atestado de anglicismos. Recorre el mundo de los chicanos marginados en la marina norteamericana, recoge las voces de la raza de los barrios, la vida de los chavos en las escuelas, penetra el relajo lowrider para terminar llevando al lector montado en una Susuki 450-T a recorrer el desierto nuevomexicano.

Marcio Tulio Aguilera Garramuño

 

 

 

 

Lo que el viento a Juárez

 

Lo que el viento a Juárez: Testimonio de una ciudad que se obstina es el resultado de una muy esmerada y seria investigación que traza con inteligencia sus coordenadas teó­ricas y las hace funcionar para que el libro colabore en la reconstrucción de la ciudad. Ciudad Juárez renace entonces a través de Ia arquitectura que pervive en la memoria de hombres y mujeres que la ha­bitaron en la primera mitad del siglo XX. Más concretamente entre 1930 y 1950. 

 

Es muy probable que en la remembranza de todos ellos, testimonlo generoso y apasionado, se encuen­tren los espacios más entrañables de la ciudad que, desde luego, no existe sólo por sus calles y edificios, sino que, como ciudad de espíritu indómito, a fuerza de fronteriza es generadora de múltiples lenguajes subjetivos, híbridos y descarnados, que hacen, crecen, se reproducen y no siempre mueren. Hasta pudiéramos decir que Cd. Juárez es innovadora a contratiempo de su propio latir cotidiano; ciudad parlanchina y amena, desarrolladora de pieles frágiles, ciudad que curte en dos tiempos, con su sol y con su frío, y que se empecina en el curso intemporal de su memoria. 

 

Juárez ha fungido lo mismo como espacio imaginario de la colectividad o como patrimonio intangible de una realidad insustituible. Aunque pudiera ser Ia madre o el padre de todos sus habitantes, estos testimonlos le otorgan un parentesco filial. Juárez es también hermano y hermana, carnal y carnala. Lo que en viento a Juárez, de María Socorro Tabuenca Córdoba y Ricardo Aguilar Melantzón, refiere veinte años de vida de una ciudad que es o ha sido o está siendo paso del norte, refuglo de la república, espejismo de encuentros y desencuentros, muralla de la identidad, demarcación o límite geográfico de la patria, fatalidad geográfica. Veinte años que sin bien hicieron mella en sus paredes o en sus calles, nunca derribaron su amorosa conciencia colectiva. Al fin, se demuestra que los años le han hecho a la ciudad lo que el viento a Juárez, o dicho de una manera más obstinada (y la frase la escuché a un amigo), lo que el vendaval a Benemérito.

 

Eduardo Langagne

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